La popularidad de la IA ha ido en aumento en los casos en los que el análisis de imágenes es indispensable para diagnosticar y tratar enfermedades. Especialidades como la radiología, la patología, la dermatología y la oftalmología lideran la investigación en IA.
Los sistemas basados en IA — a veces conocidos como algoritmos de aprendizaje profundo — son entrenados con un gran número de imágenes oculares. Los algoritmos aprenden a distinguir la diferencia entre una imagen normal y una anormal. Los investigadores ya han realizado pruebas con sistemas basados en IA que utilizan:
- imágenes de la retina para reconocer pacientes en riesgo de enfermedad cardiovascular, e
- imágenes de rayos x para ayudar a identificar la neumonía pediátrica.
Además, la inteligencia artificial podría también ayudar a identificar la retinopatía diabética y la degeneración macular. Se calcula que, en los Estados Unidos, 61 millones de adultos están en alto riesgo de perder la visión. De ellos, sólo la mitad ha consultado a un oftalmólogo en los últimos 12 meses. Las nuevas tecnologías podrían ayudar a que un mayor número de personas consultaran con mayor prontitud al oftalmólogo para diagnóstico y tratamiento, si pudieran disponer de sistemas de detección más cómodos y accesibles. Un tratamiento temprano puede evitar o minimizar la pérdida de visión. En lugares donde no es fácil encontrar atención médica, los sistemas basados en IA pueden ayudar a quienes, de otra forma, no tendrían acceso a ella.
Según el Dr. Rahul N. Khurana, oftalmólogo, “La IA no reemplazará a los médicos, pero sí les permitirá ser aún más eficientes. Puede ayudarnos a encontrar y atender un mayor número de pacientes que podrían no ser detectados por fallas de disponibilidad del sistema de salud”.
